Uso de la coma

La primera persona en usar la coma para separar la parte decimal de la fraccionaria fue Giovanni Magini astrónomo italiano. Pero no fue hasta 1617, cuando se generalizó el uso de los números decimales gracias a la invención de los logaritmos y se comenzó a usar la coma.

Inicialmente, John Napier, matemático escocés inventor de los logaritmos neperianos, recomendó el uso del punto. En 1698, el gran matemático Gottfried Leibnitz, inventor del cálculo diferencial (paralelamente a Isaac Newton), propuso utilizar la coma. De esta manera, el punto lo destinaba a representar el símbolo de la multiplicación, sustituyendo así al signo x que fácilmente se confundía con la incógnita x.

Aunque el uso de la coma se generalizó por toda Europa, en Inglaterra, donde Leibnitz no era bien recibido, se siguió utilizando el símbolo x para la multiplicación y el punto para separar los decimales. En España y América también se usó, y se sigue aceptando, la coma elevada.

Y hasta nuestros días han quedado las dos formas de representación decimal: el punto y la coma.

La utilización del punto como separador decimal es cada día más común en los países que tradicionalmente utilizan la coma decimal. Esto es así debido a la influencia de la llamada “notación internacional” reflejada en las calculadoras electrónicas y en los teclados de los ordenadores.

Actualmente el Sistema Internacional de Unidades (SI), admite dos símbolos: la coma y el punto.

Y hablando de comas y puntos, mi recomendación es que si queremos facilitar la lectura de los números, éstos se pueden agrupar de tres en tres pero no utilizar ni puntos ni comas para separarlos. No es necesario enseñar a los niños que tres mil se escribe cdon punto, 3.000, cuando ellos pueden perfectamente entender 3000 o 3 000. Este uso innecesario del punto genera confusiones con los decimales.

Fotografía extraída de aquí.

 

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